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Resumen del Libro: 7 errores que todo inversionista comete

siete errores de inversionista

Autor: Joachim Klement. Antiguo jefe de inversiones especializado en clientes de alto perfil y analista investigador.

No sólo aprendemos de los consejos, creo que aprendemos mucho más de los errores que cometemos y este analista veterano en el mercado de valores a través de un formato de “Los siete pecados mortales” al invertir, nos advierte de lo que las investigaciones dicen que son traspiés que podrían costarte mucho dinero.

Encontrarás en este libro una guía accesible que te advertirá de cuánto podrías perder si eres cortoplacista al invertir, si le pagas de más a los administradores de fondos de inversión (O compras ETF’s de altas comisiones) o no consideras el concepto de “riesgo”.

Puntos clave:

1. Una gran parte de los inversores frecuentemente no comprenden cómo funciona el mercado.

2. Es fácil pagar de más al contratar un asesor financiero o un administrador de fondos de inversión.

3. Los inversores típicamente minimizan el factor riesgo y son muy optimistas al invertir.

4. Los mercados muy rara vez aprenden de sus errores pasados, pareciera que las crisis se repiten una y otra vez.

5. Hacer pronósticos del futuro a menudo es una tarea inútil.

6. Los inversionistas de fijan en los resultados de corto plazo; sufre de “cortoplacismo”.

7. Algunas veces hacen todo lo contrario y más bien se enfocan en el muy largo plazo, descuidando la evolución de sus inversiones.

Primer Error: Pronosticar es una pérdida de tiempo.

Un chistosito decía: “Los economistas ponen puntos decimales en sus pronósticos para demostrar que tienen sentido del humor”. Predecir de forma acertada y exacta los movimientos de la economía y de los mercados de valores, simplemente es imposible, aunque analistas, economistas y oficinistas empecinadamente seguiremos intentándolo sin cesar, poniendo puntos decimales en los pronósticos como si fueran profecías.

Podemos ver diariamente los análisis de expertos sobre casi cualquier tema, con precisión milimétrica se publican cifras sobre el futuro. Un analista predecía a futuro que una automotriz china vendería en un futuro 1,618,939 autos en un año, al siguiente año 1,753,059 y luego 1,858,030. Tal precisión en anunciar el futuro nos hace sospechar que, entre más específica la predicción, menos confiable podría ser.

No es que sean inútiles las proyecciones, tienen sus métodos y son válidos. Pero como inversor debes entender que el futuro es impredecible, la realidad no se ve afectada por lo que cualquier analista o vidente quiera predecir.

Los inversores que se han vuelto legendarios por sus fortunas como Warren Buffett o Peter Lynch se meten mucho en los números de las compañías, prueban cada cifra buscando debilidades en las empresas y buscando valor, supuestamente dentro de su método no se busca un precio objetivo de la acción.

Con una calculadora o con Excel podemos deducir con precisión de decimales lo que esperamos que suceda con nuestras inversiones, pero eso no significa que debamos de creer que nuestros decimales serán correctos.

Cuando compras acciones, podrías notar que su precio fluctúa cuando esa empresa presenta resultados, por ejemplo, cada trimestre. El precio puede irse hacia arriba o hacia abajo dependiendo de si alcanza las estimaciones de estos analistas, a los que se les paga por hacer predicciones del futuro de las compañías, pero como cualquier humano, sus números pueden distar de la realidad y tienen a ser muy optimistas sobre el crecimiento en ganancias de las compañías.

Saber hacia dónde irá una compañía o una economía entera dentro de un año o cualquier otro horizonte, es imposible, lo mejor que podemos hacer son presunciones para hacer “adivinanzas informadas” y, sobre todo, darnos un margen de seguridad al invertir, es decir sólo comprar acciones realmente baratas en relación a su valor real.

Segundo Error. Los inversores se enfocan en los resultados de corto plazo.

La mayoría de los inversores profesionales buscan un horizonte de largo plazo. Los fondos de pensión buscan pagar a sus clientes dentro de unas décadas o quién busca retirarse invierte para cosechar sus rendimientos en mucho tiempo.

Aun así, la gran mayoría de los inversores se enfocan demasiado en lo que está pasando en el corto plazo, sobre cómo se mueve la bolsa, las últimas noticias de lo que pasó en el mercado.

Estamos sujetos a un bombardeo de noticias económicas, por todos lados encontraremos analistas, periódicos, “youtubers”, twitteros y hasta disléxicos autores de blog con mala redacción (un servidor), gritando a los cuatro vientos malas noticias y pésimas noticias (son las que más venden) sobre inversiones y economía.

Así, es fácil vernos influenciados por las noticias, eso no hace nada bueno para nuestra toma de decisiones. Las malas noticias nos podrían causar ansiedad por no saber si mañana perderemos nuestro dinero o las buenas noticias, ponernos en modo FOMO (Fear of missing out) y creer que, si en veinte minutos no compramos la última acción de moda o criptomoneda perderemos nuestra única oportunidad en la vida de hacernos millonarios.

Las noticias financieras influencian en la gente. Es fácil culpar a los medios, por seguir cada micro movimiento del mercado, pero parece que sólo nos dan algo que nuestros cerebros necesitan.

Se mencionan estudios de neurocientíficos que descubrieron que hacer “trading” de acciones activa las mismas zonas del cerebro que la cocaína, los “traders” obtienen una descarga en sus cerebros similar a lo que producen las drogas.

Lo hicieron conectando máquinas de MRI y monitoreando actividad neurológica, comerciar acciones estimula los centros de placer del cerebro y no sólo en los traders exitosos, también en los que toman muchos riesgos esperando buenas ganancias, generan grandes cantidades de dopamina, el neurotransmisor del placer. Esto sucede también cuando un inversionista ve buenas noticias de la bolsa, genera placer en el cerebro.

Desafortunadamente cuando las noticias no son buenas, sucede el efecto contrario y se multiplica, cuando se comienzan a tener pérdidas, el pensamiento de corto plazo se convierte en el enemigo y puede dejar devastada una estrategia de inversión debido a la ansiedad que produce la tinta roja en nuestras inversiones.

Las decisiones que tomarás, podrían ser basadas en el miedo de ver como cae una inversión que pensabas que subiría y conforma pasan las horas, en un mal día, puedes ver como caen más y más, sientes el impulso de vender y si te pasa con frecuencia, podrías dejar muy dañado el portafolio.

El pensamiento de corto plazo es el asesino número uno de un buen portafolio y una buena estrategia de inversiones.

Tercer Error: Hacer lo contrario, ver a muy largo plazo.

Invertir pensando en el corto plazo nos puede salir caro. Pero los inversores de muy largo plazo cometen errores también, mismos que he cometido.

El error es casarse con una inversión, de aquí a qué te quieras retirar muchas cosas pasarán, las compañías cambian y es importante que, si en unos años una compañía se sobrevalora, la vendamos. No te cases con una sola filosofía de inversión.

A los inversores que le llevan la contra a lo popular les pasa esto, hay inversionistas que buscan compañías que no le gustan a los demás, que presentan malas noticias y por ello bajan sus precios, pero por barata no nos garantizará ganancias a futuro.

Las acciones de valor, como las que buscamos en Dinero es Dinero, tienen muchos méritos, recompensan a los inversionistas  pacientes que están dispuestos a esperar unos años para ver cómo se podrían multiplicar en valor.

Pero también debes de saber vender y monitorear si la compañía no va como desearías.

Por ejemplo, el índice NASDAQ, en el cual podrías invertir a través del ETF: QQQ. Se desplomó en el año 2000, en la crisis de las “.com”. Regresó a los niveles de precio que tenía en 2000, ¡Hasta quince años después! hasta el 2015, imagina tardar quince años en que la acción recupere su precio, no imagino a un inversionista con tanta paciencia.

En este blog proponemos ser inversores de largo plazo, pero si por alguna razón, nuestra compra comienza a tener pérdidas de forma acelerada y comenzamos a perder la posibilidad de que se recupere, estamos siendo tercos y eso matará nuestras ganancias.

Los traders, deben ser las personas menos atadas emocionalmente a una acción, ellos sólo quieren el dinero que cualquier compañía les pueda dar en el corto plazo.

Esa frialdad, es buena y les podemos robar esa mentalidad, no te cases con una inversión. Si las cosas no van bien, corta tus perdidas, aprende cómo puedes usar el “stop loss” con el bróker que elijas para invertir y protégete.

Cuarto error: Los inversionistas no aprenden del pasado.

Si buscas un video corto sobre lo que pasó con la burbuja del año 2000, con la crisis de 2008, etc.

Una vez que lo entiendes, podríamos pensar que era tan obvio, por ejemplo, que una compañía cambiara su nombre y que sólo por eso el precio de sus acciones subiera +33%, era claramente algo tonto y pasó lo que tenía que pasar.

Podríamos estar ahora bajo un escenario parecido, con las tremendas pérdidas de las compañías “disruptivas” que reinaron el mercado en los últimos años, o con las criptomonedas.

Los inversores no aprenden de las lecciones del pasado y ponen en riesgo sus ganancias, se menciona un estudio en el que encontraron que los inversores necesitan experimentar dos burbujas de mercado o desplomes de mercado para “entrenar el ojo” y saber identificarlos.

Otro estudio menciona que los primeros tres años tras comenzar a invertir son cruciales en las ganancias futuras, pero que los inversores muy sobresalientes, tras siete años pierden el ritmo de generar rendimientos. Que el “Trader” promedio pierde su dinero en alrededor de seis meses y que los primeros “trading” tiene mucha influencia futuras compras.

La lección es, aprende de tus primeros errores, ten un diario de inversiones, donde apuntas porque invertirse en algo, revísalo y aprende de él. Edúcate constantemente y verás cómo eventualmente tomarás muy buenas decisiones y un día serás estarás muy forrado.

Quinto error: Los inversionistas típicamente minimizan el riesgo e inflan su optimismo.

Si le preguntas a muchos inversionistas ¿Por qué metieron su dinero en algo? Te van a poder recitar muchas razones de por qué es una gran acción la que compraron, pero no te podrán decir muchas razones en contra.

Cuando nos casamos con la narrativa de que a algo le irá bien y metemos dinero ahí, es difícil ver el lado malo.

El cerebro humano sufre de un sesgo, en el que se esfuerza por confirmar sus creencias y descartar información contradictoria, nos gusta tener la razón, pero la historia real podría ser al revés.

Por ejemplo, en los años 2000, Altria (Mercado: Tabaco), fue descartada como una muy mala inversión, pues las regulaciones anti tabaco hacían parecer que era una mala idea invertir en una compañía que hace cigarros.

Lo que pasó es que esta compañía tuvo ganancias increíbles de 17% anual por casi quince años, mientras que las tecnológicas por las que todos apostaban apenas y crecían en ese mismo periodo, podrías haber creído que invertir en Microsoft era mejor, pero en ese periodo apenas y logró algunas ganancias.

Cuando inviertas, no sólo compres la narrativa de las buenas noticias, también pregúntate que riesgos podrían estar ligados a esa inversión.

No creas que todas las decisiones que tomas son perfectas, hasta los mejores inversionistas de la historia cometen muchos errores y se equivocan todo el tiempo.

Sexto Error: Es fácil pagar de más a los gestores de fondos.

Los fondos de inversión activos tienden a quedar muy atrás del promedio de ganancias que da el mercado y aunque algunos sí podrían darte mejores retornos, no es fácil elegir el mejor fondo de inversión.

En nuestro caso, podríamos hablar de que tu banco de ofrezca un gran plan de inversión, cuando en realidad te ofrecerá bajos rendimientos, podría por ejemplo invertir tu dinero en CETES, algo que tú podrías hacer, pero lo que podría hacer un gestor es cobrarte una gran comisión por algo que te tomaría hacer por ti mismo cinco minutos.

Invertir en el S&P 500 (Las 500 compañías más grandes de Estados Unidos) ha dado por casi 60 años de historia un retorno promedio anualizado del 10.5%, esa es normalmente la vara de medir de un gestor de fondos, otra táctica que podría hacer dicho asesor, es simplemente seguir ese índice, pero de nuevo, cobrarte una enorme comisión por algo que puedes hacer con cualquier bróker comprando un ETF popular como VTI, SPY o VOO.

Lo anterior sin entregar un porcentaje de tus rendimientos que conforme pasen los años, podrían representar quizá millones de pesos en rendimientos entregados a un gestor.

Séptimo Error: Los inversores no saben cómo funcionan las compañías.

Mirar un gráfico de los precios de las acciones de hace unos años, es muy fácil identificar caídas o subidas, es fácil mirar al pasado y decir que algo era obvio.

Nuestra tarea como inversores es entender ahora mismo qué cosas están mal en el mundo de las inversiones, que partes de la teoría están mal, por ejemplo, que un poco de cualquier cosa que haga crecer el precio de la acción es bueno, así que mucho más de esa cosa es mejor.

Por dar un ejemplo de lo anterior, cuando una compañía anuncia la reducción de costos gracias a cortar su plantilla de empleados, los accionistas reciben bien esas noticias, creen que menores costos son algo mejor.

Lo que en realidad ha sucedido es que el corte constante de personal ha provocado que algunas compañías dejen de operar eficientemente.

El corte constante de costos ha llevado al suelo la calidad de servicio al cliente de las aerolíneas y, aun así, siguen recortando costos, provocando el efecto contrario a lo que buscan que es generar más negocio de calidad, lo que en el largo plazo destruye el valor de las compañías.

Como responderá el mercado es impredecible, creer que, si pasa x, seguramente nos llevará a y, puede no ser correcto y que pase lo contrario.

Todos los participantes en el mercado pueden ver las cosas desde perspectivas distintas, las malas noticias para unos, pueden ser buenas para otros y eso añade complejidad al mercado, por eso hemos notado que cuando sale una noticia que creemos mala, como el incremento en tasas de interés de referencia, el mercado caerá y pasa lo contrario sin que nadie sepa explicar exactamente por qué.

Por ello el estudio de mercados es una disciplina abordada por la “Teoría de sistemas complejos dinámicos”. Debes estar dispuesto a revisar constantemente tu estrategia de inversión y aprender de la experiencia que vas adquiriendo en tu vida de inversionista.

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